Las rodillas se encuentran entre las articulaciones más utilizadas del cuerpo humano. Soportan nuestro peso con cada paso, absorben los impactos y nos permiten una amplia variedad de movimientos esenciales para nuestra independencia. Pero cuando aparece la incomodidad, puede volverse rápidamente incapacitante y afectar la movilidad y la calidad de vida.
¿Por qué sentimos rigidez o molestias en las rodillas?
Las molestias en las rodillas pueden deberse a una lesión o simplemente al uso excesivo. Sin embargo, cuando aparecen síntomas como los siguientes:
- Molestias al caminar o al subir y bajar escaleras
- Rigidez por la mañana o dificultad para doblar o estirar la pierna
- Sensibilidad en la articulación
… es posible que se trate de rigidez articular y una disminución de la flexibilidad, algo que afecta comúnmente a alrededor del 15% de los adultos.
Desgaste articular: una degeneración gradual
El desgaste articular se caracteriza por el deterioro progresivo del cartílago de la articulación. A medida que se desgasta, se vuelve más frágil, pierde su capacidad de lubricación y puede provocar molestias, rigidez y menor estabilidad. Los ligamentos se debilitan, la articulación puede inflamarse y el movimiento se vuelve más limitado.
Las principales causas incluyen el envejecimiento natural, el exceso de peso, el sedentarismo, lesiones previas y la herencia. Afortunadamente, existen varias prácticas que pueden ayudar a apoyar la comodidad articular y mantener la salud de las rodillas.
¿Cómo prevenir las molestias en las rodillas?
Mantén un peso saludable
El exceso de peso puede ejercer una presión importante sobre las articulaciones. Al caminar, las rodillas pueden soportar hasta seis veces el peso corporal. Por ejemplo, una persona que pesa 90 kg (aproximadamente 200 lb) podría ejercer hasta 540 kg (alrededor de 1,200 lb) de fuerza sobre las rodillas con cada paso.
Adoptar una alimentación equilibrada y realizar actividad física con regularidad ayuda a reducir la presión en las articulaciones y a favorecer el bienestar general.
Muévete de forma inteligente
Un estilo de vida sedentario puede debilitar los músculos y reducir la flexibilidad de las articulaciones. Para mantener las rodillas fuertes y funcionales, incorpora movimiento en tu rutina diaria.
Ejercicios recomendados:
- Fortalecimiento muscular: sentadillas, subir escaleras, extensiones de pierna
- Estiramientos: antes y después de cada sesión para reducir la rigidez y preservar la flexibilidad
Los músculos fuertes (cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y pantorrillas) ayudan a mejorar la estabilidad de la articulación.
Practica una buena postura y técnica
Ya sea que estés entrenando o realizando movimientos repetitivos (en el trabajo o en casa), asegúrate de mantener una postura neutra y una técnica segura. Una mala alineación puede provocar microlesiones a largo plazo.
Elige el calzado adecuado
Usar el calzado correcto puede ayudar a absorber impactos, estabilizar el pie y disminuir la tensión en las rodillas. Ya sea para caminar, correr o hacer senderismo, elige tus zapatos según:
- La actividad
- Tu tipo de pisada (pies planos, arco alto, etc.)
- El terreno
Consultar a un podólogo o especialista en ortesis también puede ser útil.
Consulta con un profesional de la salud
Si ya sientes molestias o quieres comenzar una rutina de bienestar, un fisioterapeuta o un kinesiólogo puede orientarte con ejercicios seguros y adaptados a tus necesidades.